domingo, 12 de agosto de 2012

La oratoria en las películas


Si buscamos en las páginas de la historia y la literatura encontraremos múltiples ejemplos de discursos ejemplares proclamados por líderes, filósofos, escritores y artistas. Todos nosotros guardamos en la memoria grandes frases célebres de estos discursos que han acabado por convertirse en un curioso refranero popular.

Por otro lado, existe también otra fuente de la cual podemos beber, o mejor dicho, oír, este tipo de conocimiento. El cine nos ha proporcionado con sus discursos muchos momentos emotivos acompañados de reflexión y sentimiento. Por ello, he decidido poner a continuación una página recopilatoria que guarda una buena colección de oratoria en el cine. Os invito a añadir aquí cualquier película que posea algún monólogo, diálogo o discusión que merezca la pena rememorar y que no aparezca en la lista.

http://laculturamepersigue.wordpress.com/2010/10/17/grandes-discursos-del-cine/

Yo, por mi parte incluyo los siguientes:


He elegido esta escena en concreto y no el discurso de la escalinata porque es aquí donde Marco Antonio (Marlon Brando) da rienda suelta a sus sentimientos contenidos explotando de rabia en un monólogo fantástico, breve y muy visceral.


Qué decir de este maravilloso principio donde se nos presenta al padrino, posiblemente el gángster italiano más real y conocido del mundo del cine. Vito Corleone aparece tras una súplica como un juez poderoso e implacable, pero ante todo, humano y respetuoso.


Este diálogo siempre me ha encantado, los motivos son varios. Aparte del increíble dueto actoral que Dennis Hopper y Christopher Walken nos ofrecen, este diálogo tiene de todo, pasa por diversas fases que combinan intimidación, picardía, humor, historia...una joya poco valorada. 


El Séptimo Sello es una obra maestra de Bergman con todas las de la ley. Cada plano, cada palabra se podrían analizar, un film realmente profundo y simbólico que no da tregua al espectador pensante. Esta escena recoge el amargo existencialismo que reina durante la mayor parte de la película.


De la desesperación anterior pasamos a un monólogo de Kevin Spacey muy agradable que conviene recordar de vez en cuando para que la vida no se nos haga demasiado pesada, para aprender a valorar aquellas pequeñeces que forman en realidad lo más hermoso que nos rodea pero que ignoramos, o al contrario, para aprender a ignorar las nimiedades de la vida a las que otorgamos demasiada importancia.


La crítica al oportunismo y a la falta de ética en los medios que hizo esta película sigue estando vigente hoy en día, de hecho, más que nunca. También encontramos un aviso para la mayoría de los telespectadores que actúan pasivamente y debilitan sus mentes y su criterio frente al televisor.

viernes, 20 de abril de 2012

La ética en Los Soprano



Los valores y anti valores que quedan reflejados en esta serie surgen mayoritariamente de su protagonista, Tony Soprano (James Gandolfini), respetable vecino y padre de familia cuya profesión no es otra que la de capo mafioso. Lo interesante de Los Soprano es su realismo, el poder contemplar justamente esto, la vida de un hombre dedicado a sus dos familias, y los distintos comportamientos del personaje en cada ámbito.

Tony Soprano encarna el ideal de los antiguos valores, aquella época en la que los hijos respetaban a sus padres y los hombres eran tipos duros, leales y eficaces en su trabajo. Sin embargo, lo que Tony se encuentra en el mundo exterior simboliza todo lo contrario; falsedad, caos y desobediencia. Esto provoca un choque con sus creencias y le hace sentirse desplazado, hundido. 

Precisamente por eso, es en el mundo interior de Tony Soprano, es decir, en su trabajo, donde se siente cómodo, ya que es aquí donde puede ejercer un control absoluto sobre las personas que le rodean y donde se sostienen aquellos valores con los que ha crecido. Porque si hay algo inviolable para un italiano, es mantener las enseñanzas y la tradición familiar.

En este aspecto podemos encontrar un valor ético importante que merece mención, y es que a pesar de recurrir al asesinato, la extorsión y el robo, el objetivo final que este peligroso mafioso pretende es digno, busca proteger y cuidar de su familia, proporcionándoles lo mejor posible. Por eso se puede empatizar con el personaje ¿Qué marido o padre no quiere lo mejor para su familia?

En el  primer capítulo de la serie observamos este anhelo familiar gracias a un ejemplo en forma de metáfora. Tony ve cómo una bandada de patos que se había asentado en su piscina se va volando, continuando con su migración y dejándole solo. En ese momento el personaje queda aturdido e indefenso, porque esos patos representan en su subconsciente la pérdida de la familia.


Por otra parte, Tony Soprano es también el ejemplo de un hombre de negocios emprendedor que ejerce la labor de jefe con disciplina y sesera, negociando cuando es posible. Como mafioso que es, se mueve en un oficio cruel que se aprovecha del sistema, trata con lo peor de la sociedad y es una pieza importante que actúa en un tablero peligroso, con reglas mortales.

Todos estos elementos son aceptados, incluyendo el riesgo constante a ser detenido o asesinado a sangre fría. Tony Soprano vive en un mundo de violencia porque lo considera necesario, porque no conoce otra cosa, se ha criado en la delincuencia y los ejemplos que ha tenido desde su niñez han sido personas amorales en muchos sentidos.Esto también se revela visualmente en un capítulo en el cual Tony rememora su infancia con su padre y su tío, ambos delincuentes de barrio, amables con sus vecinos y paisanos, a la par que violentos recaudadores.

La doble personalidad que el personaje ofrece le lleva en ocasiones a contradecirse y a desesperarse, convirtiéndole en un cínico con debilidades. Esta hipocresía tiene un efecto reflejado en la serie, podemos comprobar cómo cada decisión tomada afecta a la salud mental de Tony, quien tiene que refugiarse más de una vez en fármacos y en sesiones de terapia para no desmoronarse.

Pero no todos son penurias en el día a día de este protagonista. Tony Soprano vive como un rey, es intocable en muchos aspectos, está rodeado de lujos y privilegios, aunque también de responsabilidades. Esta situación de superioridad le permite acceder fácilmente a ciertos vicios, y es que el poder corrompe. Porque si hay algo humano en los personajes de esta serie, son sus vicios y sus defectos.

La familia tampoco es inocente del todo. Nos encontramos con una mujer fiel y devota que cuida de sus hijos, lee, es tolerante y tiene un gran sentido moral, pero que a la hora de la verdad, deja todas estas cualidades a un lado cuando el dinero está de por medio, prefiriendo no cuestionarse su procedencia.


A pesar de todo, sí hay una rectitud en la serie, personificada en la doctora Melfi, la psiquiatra de Tony. Esta mujer simboliza la bondad, es una mano salvadora que intenta rescatar al mafioso de los pecados y guiarle por el camino de una ética redentora, porque nunca es demasiado tarde para aprender de nuestros errores. Su misión consiste en limpiar la mente y el alma sucia del capo, aliviando su fatiga y obligándole a expresar sus auténticos sentimientos. Si bien sólo consigue a medias su propósito, las conversaciones privadas entre estos dos personajes es posiblemente uno de los mayores encantos de la serie.

La conducta del jefe criminal seguirá siendo despreciable, aunque se podrá notar en el personaje un ligero cambio, una mayor preocupación y profundidad en sus razonamientos, e incluso una inquietud existencialista. La excusa en la que se ampara para justificar lo que hace es el famoso código de honor no escrito que marca las relaciones en la mafia “Somos soldados y los soldados no van al infierno. Es la guerra y los soldados matan a otros soldados. En la situación en la que estamos todo el mundo implicado sabe qué hay en juego…es el negocio. Somos soldados. Seguimos códigos”. 

Para los seguidores de esta gran serie que estén interesados en el tema, les recomiendo encarecidamente el libro "Los Soprano y la filosofía" . Para terminar os dejo la pieza musical que da introducción a cada capítulo, el famoso tema "Woke up this Morning" del grupo americano Alabama 3.





viernes, 6 de abril de 2012

Charlie Kaufman: Montaje ¿Realidad o ficción?


Nombre: Charlie Kaufman
Profesión: Guionista, Director, Productor  y Escritor
Nacionalidad: Estadounidense
Lugar de nacimiento: Nueva York
Edad: 54 años
Filmografía:
 - Cómo ser John Malkovich (1999)
- Human Nature (2001)
- Adaptation. El ladrón de orquídeas (2002)
- Confesiones de una mente peligrosa (2002)
 - ¡Olvídate de mí! (2004)
 - Synecdoche, NewYork (2008)
 - Frank or Francis (2013)

Aunque este personaje es desconocido para la mayoría de espectadores (que no de críticos) y a pesar de que no goza de la fama de otros compañeros judíos de la profesión, no cabe duda de que Charlie Kaufman es un caso único, un creador especial que está al margen de las reglas de Hollywood.

Este genio incomprendido empezó su carrera en los noventa, en el campo de la televisión, escribiendo guiones para episodios de Búscate la vida, una sitcom sobre un repartidor de periódicos de treinta años, Ned & Stacey, otra comedia que trataba los matrimonios de conveniencia y The Dana Carvey Show, programa del cómico de mismo nombre.



Tras realizar estos proyectos, Kaufman decidió escribir un guión original completo apostando por una película de cine independiente titulada Being John Malkovich (1999), una cinta de humor estrafalario y de fantasía dirigida por Spike Jonze. El resultado de este debut de Kaufman como guionista en el cine fueron un premio BAFTA y tres nominaciones a los Oscar. Su nombre ya no era desconocido para la crítica y pronto se le empezó a considerar como un innovador en el arte narrativo.

El texto de esta interesante película nos plantea la posibilidad de transferir nuestra consciencia al cuerpo de un famoso, en este caso del propio John Malkovich. El tema de la realidad y de la percepción que nos rodea suele repetirse en la obra de Kaufman, es uno de sus patrones que también encontramos, aunque en menor medida, en Adaptation y que nos inunda y aturde completamente en la genial Eternal Sunshine.


Su siguiente trabajo, Human Nature (2001), es posiblemente su guión más prescindible. Esta película es una comedia ligera y disparatada, el conflicto que quiere plantear es la domesticación de un hombre salvaje de la mano de un grupo variopinto compuesto por una mujer peluda, una becaria y un domador de ratones. Sin embargo, la creación de esta película permitió la primera colaboración de Kaufman y Michael Gondry, quienes formarían una estupenda pareja creativa.

El supuesto mensaje moral que quiere dar el film es que con la naturaleza no se juega, y el intento de cambiar unos instintos y unas actitudes primarias es inútil, al final lo que yace bajo la superficie siempre aflora, incluso en los casos más civilizados. La cómica frase que resume el contenido principal de la película es puro humor Kaufman “ En caso de duda, es de buena educación no hacer lo que tengas ganas de hacer".



En su tercera película, Charlie adapta por primera vez una obra ajena a su terreno y realiza un guión basado en el libro de Chuck Barry, Confesiones de una mente peligrosa (2002). La película fue dirigida por George Clooney en su debut como director, no obstante la relación entre Kaufman y Clooney no fue buena debido al montaje final de la película, el cual cambiaba varias escenas escritas por el guionista judío. La historia cuenta la doble vida de un productor famoso de televisión que se dedica a asesinar en nombre de la CIA en sus horas más oscuras.

Al ser un proyecto mandado que parte de una autobiografía, en esta obra no encontramos tanto la firma de Kaufman como en los anteriores, aunque realidad y ficción son mezcladas en la película de forma muy inteligente, adoptando en ocasiones un estilo documental con entrevistas falseadas. Las críticas recibidas fueron buenas y el resultado en taquilla fue favorable también, lo que permitió a Kaufman contar con un mayor presupuesto.

A partir de aquí comienza lo que considero la cumbre de la carrera de Charlie Kaufman y la plenitud de su capacidad creativa ¿Por qué? Porque es en sus dos siguientes proyectos donde este maravilloso guionista pone de manifiesto su arte reinventando lo insulso y donde nos da una lección magistral de cómo debe ser el montaje perfecto de una película, en principio, imposible de estructurar.


Después de haber obtenido experiencia adaptando obras de otros escritores, Kaufman se lanza a uno de los retos más difíciles para un guionista, hacer divertido un libro sobre orquídeas. De esta idea surge Adaptation (2002), película basada en el libro The Orchid Thief de Susan Orlean. Para conseguir amenizar el tema y hacer posible su proyección en cines, Kaufman opta por rodar su propio proceso creativo, convirtiéndose en protagonista gracias a una estupenda interpretación de Nicolas Cage.

Así, en la película somos testigos de cómo un Kaufman mitad ficticio y mitad real tiene que trabajar en un guión sobre una adaptación, vemos cómo se agobia con su proyecto imposible, vemos la relación con su hermano Donald Kaufman y vemos también una historia de infidelidades y de relaciones humanas complejas. Charlie aprovecha en esta cinta para meterse con la industria hollywoodiense y para burlarse de sí mismo, mostrando sus preocupaciones y sus pensamientos más íntimos.

Realidad y ficción vuelven a mezclarse en esta propuesta tan original donde personas reales (guionistas, productores, escritores, etc) son interpretadas por actores famosos de la talla de Meryl Streep y Chris Cooper bajo la dirección de Spike Jonze, responsable de la también genial Being John Malkovich.
Las distintas historias paralelas que Adaptation nos presenta se juntan finalmente en una situación algo surrealista, pero con un elemento común siempre presente, una causa material que sirve como unión o nexo de todos los personajes, la orquídea.


Llega el año 2004 y con él el proyecto más ambicioso de Kaufman. El guionista excéntrico vuelve a hacer pareja con el director francés Michel Gondry, juntos realizarán una película completamente caótica que les llevará a ganar su primer Óscar al mejor guión original. Charlie vuelve al género fantasioso (si bien en este caso podría considerarse ciencia ficción) y toca de nuevo el tema de la metafísica, de una realidad compuesta de recuerdos. El amor, la ciencia y el olvido van de la mano en Eternal Sunshine of the Spotless Mind (¡Olvídate de mí!). Hay que destacar que lo grandioso de este film radica sobre todo en su laborioso montaje.

Kaufman estructura la película como si de un laberinto se tratase, recurriendo a múltiples flashbacks, flashforwards y empezando la narración por el final. El espectador no puede evitar sentirse como un extraño que se ha adentrado en la mente de Joel, el protagonista de la película, interpretado por el mejor Jim Carrey desde El show de Truman. El elemento sobrenatural parte de la existencia de una empresa capaz de borrar recuerdos de personas. El drama es predominante en la película, Kaufman se pone serio y deja el humor a un lado para plantearnos situaciones verdaderamente trágicas en esta complicada historia de amor.

Ver esta creación de Gondry y Kaufman exige un esfuerzo mental por parte del espectador, que será quien tenga que ordenarla en su cabeza para conseguir entenderla correctamente y encajar todas las piezas. El ritmo de la cinta está también muy calculado, y a medida que avanzamos en la historia se va haciendo más trepidante. Aunque Kaufman ya había jugado en sus trabajos anteriores con la narración utilizando escenas subjetivas, creando historias paralelas con un desenlace común y agrupando lo real con lo irreal o bien con lo onírico o ficticio, es en Eternal Sunshine donde demuestra ser un innovador, un narrador único capaz de contarnos una historia intencionadamente desmenuzada.

Con la mayoría de guionistas se puede diferenciar un claro desarrollo y desenlace de una película, pero Kaufman al igual que otros artistas del mundo independiente, intenta siempre salirse del marco para sorprendernos, no hay ningún seguimiento previsible que se pueda deducir, ya que no existe una trama lineal. Para ello, busca situaciones raras, inesperadas y extravagantes que eviten poder desvelar un final cliché. Lo que más mérito tiene el adoptar este estilo de rodar cine, es que todo depende de tu libertad creativa, porque no hay normas que te guíen durante el proceso. La postura del guionista independiente se ha visto muchas veces enfrentada con la imagen de la industria hollywoodiense, y aunque Kaufman no oculta su aversión por el cine comercial, también hay que admitir que no lo descarta del todo (de hecho a veces se deja influir por él).

Otro factor a tener en cuenta en el proceso creativo de Charlie es la repetición de personajes femeninos con un gran carácter, fuertes, espontáneos e independientes, que suelen tener su contrapunto en protagonistas masculinos introvertidos, tristes,  amargados y solitarios. Los hijos que salen de la pluma de este guionista no son felices, y buscan o se encuentran con algo que les anima, que les despierta y les hace reaccionar, saliendo de su insomnio, de una vida aburrida. En esa búsqueda, a menudo, se pierden por caminos extraños que les llevan a la pura paranoia, a una esquizofrenia temporal que terminan superando para volver a replantear todo con una lección ya aprendida.

La evolución de los protagonistas, es por tanto, un desarrollo positivo, hay una maduración o una superación de una debilidad que anteriormente trastornaba y dificultaba cualquier tipo de relación. Y es aquí, en este happy ending, donde pillamos al artista independiente cediendo ante los estereotipos de la industria de Hollywood.


Para terminar, nos encontramos con la última película de Kaufman estrenada en Estados Unidos en 2008. Con este largometraje nuestro guionista dio el gran paso de convertirse en director, asumiendo el control absoluto de su creación. Ya el título puede causar cierta confusión, y es que efectivamente, una sesión con Synecdoche, New York provoca sobre todo, dudas. Nada en Charlie Kaufman es fácil de digerir. El filosófico tema desarrollado en Synecdoche es la vida misma, y sus distintas dimensiones. Volvemos a comprobar que la realidad y la ilusión es una obsesión personal del guionista y director, esta vez enfocada desde el mundo teatral.

El protagonista del film, Caden Cotard, interpretado por un contundente Philip Seymour Hoffman, tendrá el sueño de estrenar una obra de teatro que represente la vida misma, para ello construirá como escenario una réplica real de la ciudad de Nueva York. Con esta película reflexiva Kaufman quiere que nos paremos un momento y contemplemos una belleza ilógica y emotiva llamada vida. Lamentablemente, aunque algunos expertos han considerado este título como lo mejor de la carrera de Charlie Kaufman, las buenas críticas no consiguieron salvar la película del fracaso comercial, pasando bastante inadvertida.

 Sólo queda esperar que el arte ofrecido por este incomprendido genio se siga valorando, y que el nombre de Charlie Kaufman no caiga en el olvido ante las banales superproducciones enlatadas a base de efectos especiales. Porque si hay algo que se pueda afirmar de su filmografía, si hay algún mérito que puede atribuírsele, es que este judío cineasta ha sido capaz de devolver el orgullo al oficio de guionista, aportando elementos nuevos, y sobre todo arriesgados. Este soplo de aire revitalizador es algo muy necesitado en estos días en el cine, y Kaufman es una de las pocas figuras que nos lo proporciona sin recurrir a grandes presupuestos.


viernes, 16 de marzo de 2012

Top 10 películas yakuza

He decidido dedicar mi primer top 10 a un género de películas peculiar que nació en Oriente. Se trata del cine "yakuza" o de mafia japonesa, una de las organizaciones criminales más antigua del mundo que curiosamente está regida por unos códigos de honor muy estrictos. En este top he querido realizar una rápida revisión de este tipo de películas a lo largo de la historia de Japón, comenzando en la postguerra y acabando en nuestros días. Estos clanes mafiosos han degenerado a lo largo de los años y el cine ha sabido captar esto. La figura del caballero marginado con el tiempo ha dado paso a la del criminal violento común que se ha dejado embaucar por el dinero y otras motivaciones mundanas.

 1. El ángel borracho (1948)


No podía faltar este clásico dirigido por Akira Kurosawa que narra la relación entre un temperamental yakuza enfermo por la tuberculosis, y su médico personal que intenta guiarle por el buen camino. El sentido del honor del criminal y el juramento hipocrático del médico condicionará a ambos creando una curiosa amistad nunca antes vista en el cine. En estos años Japón estaba intentando recuperarse de los efectos causados por la Segunda Guerra Mundial, por lo que el presupuesto de la película es bastante limitado. Sin embargo, esto no supuso ningún problema para el genial Kurosawa, que se las arregló no sólo hacer una gran película de gángsters, sino también para retratar la pobreza de un país destruido que luchaba por emerger de nuevo guiándose por el esfuerzo.

 2. Río Negro (1957)


La pobreza vuelve a ser un tema principal en esta obra de Masaki Kobayashi quien coge como protagonista a un inocente estudiante empobrecido, el cual se verá mezclado en un ambiente sórdido propio de los barrios bajos, donde la prostitución y el tráfico negro están al día. El estudiante sólo podrá permitirse hospedarse en una pensión de mala muerte regentada por una viuda. En esta película el tema de la yakuza está de fondo, es el contexto que rodea a los protagonistas, que una vez más, tienen que sobrevivir a la miseria y al crimen.

 3. Branded to kill (1967)



Aunque el argumento de esta película de Seijun Suzuki es bastante simplón, con Branded to kill llega el cine comercial, mucho menos reflexivo que sólo busca entretener mediante escenas de acción y violencia exacerbada. Aparece por lo tanto el humor negro y el gore, se dejan atrás los puritanismos y tradicionalismos sustituyéndolos por elementos del cine occidental. Tenemos aquí como protagonista a un asesino a sueldo conocido como número 3 a quien designan una misión que resultará ser más complicada de lo que parece. Películas como ésta han servido de inspiración a autores como John Woo, Tarantino o Takeshi Kitano.

 4. Yakuza (1974)

Nos pasamos esta vez al punto de vista americano, poniéndonos en la piel de Robert Mitchum, actorazo de la vieja escuela. Mitchum interpreta aquí el papel de un antiguo soldado americano que debe ayudar a un viejo amigo en un caso de secuestro. Sydney Pollack dio a conocer internacionalmente con esta película todos los ritos y la historia de la yakuza, visto desde los ojos de un extranjero, de un extraño que una vez perteneció al país del sol naciente. El protagonista se encontrará con amores y maestros del pasado y tendrá que hacer frente a un clan mafioso para así poder cumplir con su honor.


 5. Batallas sin honor ni humanidad (1973-1979)



A esta saga dirigida por Kinji Fukasaku(también conocida como The Yakuza Papers) le debemos lo que me gusta llamar el "realismo sucio". Fukasaku rompe con los cánones establecidos innovando un nuevo género en el cine yakuza, que se basa en la desmitificación. Todo los rasgos y rituales idealizados anteriormente son eliminados, y en su lugar se muestra a unos personajes ambiciosos, algunos leales, pero siempre con un factor común, crueles y despiadados. A partir de este momento todos los directores que trataron el tema de esta organización mafiosa decidieron seguir este rumbo, y es que en los 70 ya no había sitio para la nobleza ni para personajes morales en la yakuza.

 6. El asesino (1989)


En los 80 las películas mafiosas japonesas se dejaron de lado, y el género fue cayendo poco a poco en el olvido. Fue a finales de esta década y a principios de los 90, cuando algunos directores famosos ya reconocidos por la industria retomaron estas películas orientándolas sobre todo a la acción, sin darle importancia a los mensajes sociales o políticos. Entre estos autores está John Woo, especialista en películas de tiroteos trepidantes rodados a cámara lenta. De la filmografía de este director destaca este título que narra la historia de un asesino que intenta proteger a una cantante a la cual dejó ciega. Su tarea no será fácil, pues tiene a un detective de Los Ángeles siguiéndole la pista.


 7.Black Rain (1989)



Ridley Scott se atreve a realizar una incursión en el cine japonés con esta modernísima película adelantada a su tiempo. Brillantes escenas nocturnas de Osaka combinadas con peligrosos yakuzas motoristas. En esta cinta dos policías de Nueva York se ven arrastrados al continente nipón con el fin de atrapar a un criminal fugitivo, para ello tendrán que adaptarse a las costumbres locales y recabar información sobre las luchas de bandas que se están dando entre la nueva y la vieja generación yakuza. Salas de karaoke, campos artificiales de golf, siderurgias y puestos de ramen son algunos de los curiosos escenarios que encontraremos en la vida nocturna japonesa.



 8.Sonatine (1993)



Takeshi Kitano revive este tipo de cine recuperando elementos de los 70 como la violencia y el realismo, pero añadiendo a la fórmula su peculiar sentido del humor y dotando a los personajes de unos sentimientos más humanos. En esta película él mismo interpreta al protagonista, un yakuza que busca retirarse y que se ve envuelto en una traición planeada por su jefe. Es aquí cuando la película cobra más interés y se vuelve única, mezclando comedia con drama romántico. Kitano tendrá que esconderse con sus hombres en una alejada casa situada al lado del mar, donde se darán todo tipo de situaciones cómicas e inesperadas. Los personajes vivirán un periodo tranquilo y festivo, hasta que la calma termina y llega la tormenta.

9. Postman Blues (1997)


Agradable comedia dramática dirigida por Hiroyuki Tanaka, donde la confusión humorística hace pasar a un vulgar cartero por un criminal peligroso perseguido por la policía. La monótona vida del cartero dará un giro inesperado cuando se cruce con un antiguo amigo yakuza y un viejo asesino a sueldo.

 10. Dead or Alive(1999)



Queda añadir por último al director más retorcido y surrealista de todos, Takeshi Miike. Este genio perverso es admirado por circulos pequeños de cinéfilos, ya que se trata de un creador muy independiente alejado de las películas comerciales fáciles de asimilar. Altamente influenciado por el gore y el manga, Miike nos lleva siempre a mundos visuales donde el sadismo, las drogas y la fantasía forman un todo. En este caso, su film Dead or Alive, podría tildarse de realista dentro de su filmografía. El argumento de la película no supone nada nuevo, un mafioso chino quiere expandir su territorio con la ayuda de su peculiar banda. Por el otro lado encontramos a un policía trabajador que lucha por ganar dinero que sirva para salvar a su hija enferma. Estas dos personalidades terminarán enfrentándose tras haberlo perdido todo.


Estos 10 títulos analizados representan a mi parecer lo mejor de éste género eclipsado que merece un mayor reconocimiento en nuestro país. Invito a nuestros lectores a sumergirse en alguna de estas películas, o en todas ellas a ser posible, para descubrir la evolución de la sociedad japonesa a lo largo de los años y poder ser críticos con el estilo de cada uno de los directores que he expuesto.

 Pedro Plasencia

lunes, 16 de enero de 2012

Dickens en el cine

Y con Charles Dickens quiero seguir en este año nuevo de 2012, porque es ahora cuando se cumple el bicentenario de su nacimiento. Multitud de revistas y páginas web se han hecho eco de esta conmemoración, haciendo un nuevo repaso de su vida y obra.
 http://www.estandarte.com/noticias/autores/bicentenario-charles-dickens-en-_986.html 
Charles John Huffam Dickens no tuvo una vida fácil. La infancia del novelista estuvo trágicamente marcada,su familia arrastraba cuantiosas deudas y su educación fue totalmente descuidada, su padre fue encerrado en prisión por moroso y el pobre niño se vio obligado a trabajar en una fábrica y a ser explotado para conseguir algo de dinero.Todas estas experiencias serían reflejadas más tarde en muchas de sus historias, donde los protagonistas solían ser niños pobres maltratados por la sociedad.
Sus novelas fueron el medio por el cual este creador literario consiguió abrirse paso prosperando (a la vez que criticando) en la dura Inglaterra victoriana. Porque si en algo destacaba este maestro de la narración, era en describir los ambientes y paisajes sociológicos grotescos que imperaban durante esos años. Dickens sabía retratar como nadie la crudeza y la bondad del ser humano.
Sin embargo, no es su vida personal el tema que quiero resaltar en esta entrada, sino el trato que han tenido los libros de este escritor inglés del siglo XIX en la pequeña y grande pantalla. Muchas adaptaciones se han hecho de sus relatos, entre las cuales destacan las numerosas revisiones de Oliver Twist y de su tierna Canción de navidad, aunque no han sido las únicas:
OLIVER TWIST (1922) de Frank Lloyd.
Una lograda adaptación de la conocida novela del gran novelista británico Charles Dickens sobre el huérfano Oliver Twist metido a ladronzuelo con la banda de Fagin.
Oliver era Jackie Coogan y Fagin era el legendario Lon Chaney.

GRANDES ESPERANZAS (1934) de Stuart Walker.
Una de las varias adaptaciones que se han hecho del texto homónimo de Dickens sobre la historia del huérfano Pip y un misterioso bienhechor que le satisfará económicamente para hacer de él un caballero.
Con Phillips Holmes, Henry Hull y Jane Wyatt.

DAVID COPPERFIELD (1935) de George Cukor.
Versión cinematográfica de la historia de David Copperfield, una de las mejores novelas de Dickens.
Freddy Bartholomew es David Copperfield de niño y Frank Lawton el David Copperfield mayorcito.
Espléndido reparto, con W. C. Fields, Lionel Barrymore, Maureen O'Sullivan, Elizabeth Allan, Elsa Lanchester y Basil Rathbone.

SCROOGE (1935) de Henry Edwards.
Un film británico que adapta correctamente "Cuentos de Navidad", con la historia del avaro Scrooge, que cambiará su comportamiento en la época navideña tras una visita fantasmal. Con Seymour Hicks, Donald Calthrop, Robert Cochran y Mary Glynne.

HISTORIA DE DOS CIUDADES (1935) de Jack Conway.
Obra maestra de Conway, con unas interpretaciones magníficas de Ronald Colman y Basil Rathbone.
Esta historia, ambientada en la época de la Revolución Francesa, también tiene en el reparto a Elizabeth Allan, Edna May Oliver y Reginald Owen.


CADENAS ROTAS (1946) de David Lean.
Insuperable versión fílmica de "Grandes esperanzas", realizada por el excelente David Lean.
Protagonizan John Mills, Ivor Barnard, Finlay Currey, Valerie Hobson, Jean Simmons y Alec Guinness.

NICHOLAS NICKELBY (1946) de Alberto Cavalcanti.
Derek Bond, Jill Bacon, Stanley Holloway y Cedrick Hardwicke son los principales intérpretes de esta aceptable revisitación de la novela del mismo título de Charles Dickens.
Con el protagonista del título intentando contrarrestar los pérfidos tejemanes de su malvado tío.

OLIVER TWIST (1948) de David Lean.
Después del éxito de "Cadenas Rotas", David Lean vuelve a la obra de Dickens para realizar este estupendo film, de textura cuasi expresionista.
Oliver está encarnado por John Howard Davies y Fagin incorporado de manera espléndida por Alec Guinness.
Quien también está soberbio es Robert Newton en el papel de Bill Sikes.

CUENTOS DE NAVIDAD (1951) de Brian Desmond Hurst.
La mejor adaptación de este famoso libro, con Alastair Sim en el papel de Ebenezer Scrooge.
A su lado, intérpretes como Kathleen Harrison, Mervyn Jones o Jack Warner.

HISTORIA DE DOS CIUDADES (1958) de Ralph Thomas.
Una entretenida adaptación con Dirk Bogarde en el papel protagonista (Sydney Carton) que hiciera años antes el gran Ronald Colman.
Inferior a la protagonizada por éste, esta versión tampoco es desdeñable.
Con Cecil Parker, Dorothy Tutin, Christopher Lee, Donald Pleasance, Stephen Murray y Athene Seyler.


OLIVER (1968) de Carol Reed.
El siempre interesante Carol Reed ("El tercer hombre") realizando un excelente musical sobre la famosa "Oliver Twist" de Dickens.
Mark Lester como Oliver, Ron Moody como Fagin y Oliver Reed como Bill Sykes es el principal trío protagonista.

MUCHAS GRACIAS, MR. SCROOGE (1970) de Ronald Neame.
El avariento M. Scrooge reconvertido en Navidad es el personaje central de este un film musical que cuenta con el protagonismo de Albert Finney.
Apreciable película, que además de Albert Finney, cuenta con la intepretación de Alec Guinness, interpretando al fantasma de Marley, el fallecido socio de Scrooge.

CUENTO DE NAVIDAD DE MICKEY (1983) de Burny Mattinson.
Adaptación de la factoría Disney sobre el clásico navideño de Charles Dickens, con Mickey, Minnie, Donald, Goofy y Daisy incrustados en las peripecias de Mr. Scrooge (Tio Gilito).
Diversión para toda la familia.

OLIVER Y SU PANDILLA (1988) de George Scribner.
Ahora la Disney recuperando "Oliver Twist" para llevarlo a un ambiente perruno y gatuno.
En la versión original se podía escuchar la voz de Billy Joel, Bette Midler o Joey Lawrence.
No es de las mejores de la compañía, pero por lo menos entretiene.

LOS FANTASMAS ATACAN AL JEFE (1988) de Richard Donner.
Versión moderna de "Cuento de navidad" protagonizado por Bill Murray.

HISTORIA DE DOS CIUDADES (1989) de Philippe Monnier.
Serie de televisión con el protagonismo de James Wilby, Serena Gordon y John Mills.

LOS TELEÑECOS EN CUENTOS DE NAVIDAD (1992) de Brian Henson.
Los muñecos creados por Jim Henson se las verán con un Mr. Scrooge encarnado por Michael Caine.

DAVID COPPERFIELD (1999) de Simon Curtis.
Adaptación para televisión protagonizada por Daniel Radcliffe, el futuro protagonista de Harry Potter.

CUENTO DE NAVIDAD DE CHARLES DICKENS (2001) de Jimmy T. Murakani.
Film de animación basado en el conocido libro del autor británico con las voces originales de Kate Winslet, Nicolas Cage y Simon Callow.

DICKENS (2002) de Mary Downes y Chris Granlund.
Biopic para televisión del autor de "Oliver Twist". El encargado de dar vida al escritor es Anton Lesser.


NICHOLAS NICKELBY (2002) de Douglas McGrath.
Nueva versión del libro de Dickens, ahora con el protagonismo de Charlie Hunnam, Hugh Mitchell y Henry McGrath.

TWIST (2003) de Jacob Tierney.
Producción canadiense que moderniza los ambientes decimonónicos de "Oliver Twist".

OLIVER TWIST (2005) de Roman Polanski.
Tras "El pianista" el director polaco Roman Polanski film esta versión de la famosa novela con el protagonismo del joven huérfano Oliver Twist, quien termina convertido en un delincuente en las calles londinenses de la mano de Fagin.
Oliver es Barney Clark y Fagin está interpretado por Ben Kingsley.